Yage

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domingo, 3 de enero de 2010

SABIAS QUE... ¿Cuántos son los pueblos indígenas en Colombia, dónde están ubicados, cuál es su densidad poblacional y cuáles son los pueblos en riesgo de extinción demográfica y cultural?

Según el Departamento Nacional de Estadística DANE, de acuerdo con el Censo General realizado en el año 2005, en Colombia residen 87 pueblos indígenas identificados plenamente que hablan 64 lenguas amerindias y una diversidad de dialectos que se agrupan en 13 familias lingüísticas. 

Se calcula que en Colombia, residen 1.378.884 indígenas que corresponden al 3,4% de la población del país.

Por su parte, las organizaciones indígenas del país dan cuenta de 102 pueblos indígenas distintos, distribuidos por la mayor parte del territorio nacional, pero principalmente en áreas rurales – según datos del DANE, el 78% de la población indígena colombiana habita en zonas rurales.


Para conocer desde la cartografía la distribución de los territorios indígenas en Colombia, ver el siguiente mapa: 

Para ver relación densidad de población al interior de resguardos y poder vislumbrar la aglomeración de indígenas especialmente aledaña a zona urbana, ver el siguiente mapa:

En lo que respecta a los pueblos indígenas en riesgo de extinción demográfica y cultural, ver el siguiente mapa: 


BIBLIOGRAFIA CONSULTADA


Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). “Colombia: una Nación Multicultural. Su diversidad Étnica.” Dirección de Censos y Demografía, mayo de 2007. Disponible en: www.dane.gov.co/files/censo2005/etnia/sys/colombia_nacion.pdf


Sitio web Geoactivismo.org http://geoactivismo.org/ 

lunes, 1 de junio de 2009

PATRIMONIO CULTURAL - ¿Qué es se define colectivamente como tal?

Hasta hace algunos años, hablar de Patrimonio Cultural implicaba circunscribirse exclusivamente a un conjunto de bienes considerados esenciales por parte de un sector influyente de una sociedad; bienes que encarnaba además valores  absolutos y ahistóricos con los que se promovían proyecto identitarios basado en la homogeneidad.  Muchos de estos bienes se solían acumular en espacios como museos, en calidad de “tesoros” preciados que fueran admirados por espectadores en exhibiciones, corroborando prejuicios o consolidado imaginarios y representaciones hegemónicas por parte de una sociedad dominante.

Gracias al giro que tuvo la definición de Cultura con la proclamación de la Convenciónsobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural en 1972, hoy en día se habla de la transversalidad de la cultura en la vida social de todo pueblo o comunidad, al punto que ahora no solo se valora, significa y reconoce cualquier obra, creación o producto artístico y/o cultural, sino también a aquellos saberes, conocimientos, expresiones y prácticas culturales a través de los cuales se trasmiten valores distintivos del colectivo. Con este giro, se resalta la importancia de todos y cada uno de los miembros de una comunidad como poseedores y transmisores de su Patrimonio Cultural, perspectiva que privilegia ante todo los procesos sociales retroalimentados por el debate y la participación de quienes hacen parte de la colectividad.

Este proceso de definición e identificación del Patrimonio Cultural inherente a una colectividad (o «patrimonialización»), además de promover la participación y la interacción de los diversos actores, poseedores y transmisores de los saberes, conocimientos y prácticas, definen y deciden lo que se concibe como tal, aprenden rápidamente que sus decisiones y elecciones, se aseguran de la apropiación social de aquellos valores que la propia comunidad les atribuye y propician la construcción de lo colectivo desde un enfoque cultural.

Esta «patrimonialización» que toma distancia de lo que anteriormente se concibió como  el itinerario a tener en cuenta a la hora de definir qué se concebía como Patrimonio Cultural, considera que no es el Estado ni los expertos los encargados de decidir qué debe considerarse como tal, sino que los reconocen en su rol de acompañamiento, orientación, diseño de herramientas y marcos normativos que incidan en la salvaguardia de su Patrimonio.

Concebir el Patrimonio Cultural de una perspectiva amplia que valore la contribución de las comunidades que lo detenta, facilitará la labor de que el mismo sea interpretado como un legado del pasado, que se estimula en el presente y se hereda a las futuras generaciones. Implica por consiguiente, que la comunidad entienda que dicho Patrimonio incluye la totalidad de obras que evidencian la creatividad humana; obras entre las cuales se puede contar la lengua que hablan, la forma como se organizan y se relacionan en el ámbito familiar y social, los oficios que saben, aquello en lo que creen, los conocimientos de la naturaleza y el trato que le dan al entorno en el que viven, la forma como preparan sus alimentos, la curación del cuerpo o el alma, la música o los bailes que escuchan y danzan, así como las celebraciones, fiestas y rituales que hacen parte de sus formas de vida cotidiana, es decir, todo aquello que se define como Patrimonio Cultural Inmaterial (P.C.I.).

La tarea entonces será la de salvaguardar un Patrimonio que les ayudará a entender y a reflexionar quiénes son y cómo quieren ser, proceso que los fortalecerá como miembros de la colectividad que buscan mantener su cultura en tiempos de globalización, permitiéndose concebir un modelo de desarrollo propio (denominado sostenible) que sea más acorde a sus necesidades y su ritmo de vida.


En el caso Miraña, un ejemplo de su Patrimonio Cultural es su cultura culinaria como la receta presentada en el marco del Premio Nacional de Gastronomía en el año 2007, titulado como Dorado Miraña, receta que se presenta a continuación y cuyo significado aparece registrado en el artículo “Améjimínaa majcho: la comida de nuestra gente, etnografía de la alimentación entre los Miraña” que pude consultarse en el siguiente enlace AQUÍ.

jueves, 2 de agosto de 2007

MIRAÑA - ¿Quiénes son los Miraña?

Los Miraña son un pueblo indígena en declive poblacional y con una lengua en riesgo de extinción, que desde los años 70s se han venido emplazando en asentamientos ubicados en la margen media y baja del Río Caquetá, mayoritariamente en las comunidades de Puerto Remanso – El Tigre, Puerto María Manteca, Puerto Solarte y San Francisco, aunque también cohabitan en otros asentamientos de los resguardos aledaños a este mismo río (p.e. Mirití Paraná, Puerto Córdoba, Camaritagua, Los Ingleses, Nunuya de Villa Azul, Aduche y Monochoa), en comunidades multiétnicas ubicadas sobre los ríos Apaporis, Putumayo, Igará Paraná y Amazonas, en corregimientos como La Pedrera, Puerto Santander  y Puerto Arica (en el departamento del Amazonas), en poblaciones como Araracuara (jurisdicción del municipio de Solano en Caquetá), en las ciudades colombianas de Leticia, Villavicencio y Bogotá, en las ciudades brasileras de Manaos, Tefé y posiblemente en otras ciudades ubicadas en el estado de Pará y en algunas ciudades y poblaciones en el departamento de Loreto en Perú, población esta última que migró con los caucheros peruanos que los sometieron y los obligaron a desplazarse en los años treinta desde las márgenes del quebradón Pamá - afluente del río Cahuinarí - hacia este país.  Si bien aparentemente son muchos los lugares donde se encuentran integrantes o descendientes de este pueblo indígena, en territorio colombiano los Miraña no superan las dos mil de personas; suelen convivir preferentemente con los Bora, pueblo indígena con el que comparte cercanía cultural y lingüística y en general se puede concluir que su población se encuentra dispersa en diferentes lugares ubicados en la región amazónica de Colombia, Brasil y Perú.     


Originalmente oriundos de la parte media del quebradón Pamá, los Miraña consideran a este sector como «el centro del mundo» de su territorio, lugar desde donde emergió su gente, su pensamiento y en general sus conocimientos y saberes propios. 

El etnónimo Miraña deriva de las expresiones Miranha, Mirnha, Miraya o Miránya en lengua Yeral o Ñengatú, expresiones que fueron empleadas en la sociedad colonial como un clasificador genérico en el que se agrupaban los pueblos indígenas considerados como beligerantes y enemigos al proceso colonizador; pueblos que si bien tenían cercanía territoria, no necesariamente tenían proximidad lingüística y cultural. Por consiguiente el término Miraña con el que recurrentemente se les denomina y hasta se autodenominan en la actualidad, constituye el etnónimo original de este pueblo indígena.


Foto "Índios Miranha" (1867) de Albert Frisch. Fotografía tomada en el Alto Japurá, sector que comprende el Medio y Bajo Caquetá y el curso alto del mismo río en el Estado de Amazonas brasilero. La foto hace parte del Acervo del Instituto Moreira Salles. 

Justamente para poder precisar la manera original como se autodenominan, es preciso hacer mención a la manera cómo los Miraña en lengua se reconocen como “hijos de Centro”, entendiendo “Centro” como al territorio propio ubicado en el segmento medio del citado quebradón, lugar legado ancestralmente por el dios creador de todo en el mundo Moraña o Me Piivene Iiñuju Niimue. De ahí que se establezca que el etnónimo original sea el de Piine múna o "gente de Centro", a quienes se les contrapone los Bora identificados en lengua como Nujke múna ("gente de arriba", ubicados en la parte alta del Pamá hacia el sector de Morelia) y los ya también referidos Amejíí múna o "gente de abajo" (sector bajo del quebradón Pamá).

Para poder precisar el lugar de origen, a continuación adjunto imagenes en donde se ubican los ríos Caquetá y Cahuinarí, el quebradón de Pamá y los actuales asentamientos donde se ubican los Miraña en el departamento del Amazonas colombiano. 

Ubicación Río Caquetá (color azul aguamarina), Río Cahuinarí (color rojo) y quebradón de Pamá (azul rey) en la región amazónica colombiana, afluentes principales que circundan el territorio Miraña.

Acercamiento a los afluentes antes citados y lugar de ubicación de los asentameintos tradicionales Miraña en territorio colombiano.

jueves, 26 de julio de 2007

EL PRINCIPIO - ¿Qué significa Améjimínaa?


Andrea Bora y su esposo Roberto Miraña e hijo Crispín Miraña, acompañados de Salvador Miraña y su hijo, compartiendo en la hora del almuerzo un poco de casabe con caldo de pescado y tucupí. Foto tomada por C.S.T.M  (1997).

La expresión Améjimínaa se deriva o es la castellanización de la palabra en Miraña Amejíí múna o “la gente de abajo”, palabra que refiere a la ubicación en el sector bajo del quebradón del Pamá, zona ubicada en el actual PNN Cahuinarí en el departamento del Amazonas de diversos pueblos indígenas que cohabitaron dicho territorio junto con los actuales Miraña.

Justamente este último significado que adquiere la palabra  Amejíí múna es la que inspiró la creación de este blog y de la página Amejimina.com, espacios virtuales en el que la investigadora pretende dar a conocer los conocimientos que a largo de muchos años ha adquirido sobre los indígenas Miraña, pueblo con el que estuvo conviviendo y conociendo durante largas estadías realizadas entre los años 1995 a 1999, lo que le permitió tener un acercamiento a su lengua indigena, la cual es hablada por muy pocos integrantes de este pueblo indígena - en su mayoría adultos y adultos mayores -, en tanto que es parcialmente comprendida por los indígenas Bora, colectivo indígena con el que tiene una gran aproximación histórica, cultural, lingüística y territorial.

Teniendo en cuenta el desconocimiento y la escasa información existente acerca de este pueblo indígena en general, en este espacio también se propone dar a conocer aquellas fuentes primarias y secundarias que en algo más de veinte años, he podido consultar en diversos fondos, archivos y bibliotecas acerca de este pueblo indígena; tarea que es especialmente importante si se tiene en cuenta que los Miraña son identificados como uno de los colectivos en riesgo de pervivencia física (por el declive poblacional y tendencia a migración fuera del territorio hacia otras zonas donde no se asegura el legado de los conocimientos y saberes de este pueblo) y cultural (desaparición paulatina de sabedores y cantores tradicionales, escasa transmisión de los conocimientos ancestrales y una gran  dificultad en el aprendizaje - enseñanza de esta lengua indígena).

Aunque el motivo principal de este espacio virtual se centrará en el pueblo Miraña, la autora del mismo propone también dar cuenta de información acerca de otras comunidades étnicas cuya pervivencia física y cultura también se encuentre en riesgo. En algunos casos donde sea posible, se tratará de cotejar las exposiciones con análisis acerca de la visión que sobre diversos temas tienen los Miraña, permitiendo no solo resaltar el reconocimiento y la pertenecía étnica de cada sujeto colectivo étnico, sino también, valorando la diferencia y las distintividades que enmarcan la cultura de otros pueblos y comunidades existentes en nuestro país en materia de música, lengua y tradición oral, medicina tradicional, juegos tradicionales, cultura culinaria, eventos religiosos tradicionales de carácter colectivo y técnicas y tradiciones relacionados con las artes y los oficios.

Es propósito de la autora poder contribuir a hacer entender a los lectores, qué implica desarrollar la perspectiva ÉTNICO – CULTURAL (o Enfoque Diferencial Étnico), tratando de exceder la versión simplista donde solo se identificación de la pertenencia étnica a una comunidad o colectivo, profundizando más bien en la distintividad cultural como aporte fundamental para la construcción de nuevos saberes y conocimientos para la humanidad.